jueves, 7 de abril de 2011

Entrevista: Musicoterapia

Es un remedio que se ingiere por los oídos, recorre cada parte del cuerpo, reparando los problemas y curando los dolores. Así es la musicoterapia, una disciplina que combina el arte con la ciencia, la música con la psicología.

Según Johanna Scillone, estudiante de la Universidad de Buenos Aires (UBA), hay tantas definiciones como musicoterapeutas. “Desde mi perspectiva, es una terapia que debe trabajar interdisciplinariamente con otras, como la medicina, la psicología, la terapia ocupacional, la fonoaudiología y otras, como fuese necesario”, explicó.

Según la Federación Mundial de Musicoterapia, ésta es la utilización de la música y/o de sus elementos para facilitar la comunicación, el aprendizaje, la movilización y la expresión. Busca descubrir los potenciales y restituir las funciones para alcanzar una mejor organización intracorporal, con el fin de una mejor calidad de vida.

“Se toma la música desde cualquier punto de vista. Se puede escuchar, componer, crear, improvisar, jugar y cantar. Los instrumentos no se ven desde lo estético, no se tiene en cuenta lo bello o desagradable, sino que se intenta hacer llegar al cerebro estímulos para la relajación y anulación de la enfermedad”, informó Scillone.

Como cada persona es única, el tratamiento también debe serlo. Por eso, se trabaja a partir del vínculo que forman el paciente y el terapeuta, teniendo como mediadora a la música, con lo que se forma un proceso que es individual.

Teniendo en cuenta las diversas formas en que se puede utilizar esta técnica y su carácter personal, la musicoterapia se puede aplicar en diversas circunstancias: es para pacientes con capacidades especiales, con enfermedades mentales y físicas, en geriatría, con enfermos terminales, en ámbito social o educativo y, según Scillone, es útil para cualquier persona que la quiera experimentar.

A pesar de no tener amplia difusión, la musicoterapia ya tiene 77 años. Se comenzó a utilizar en 1930 en la ciudad estadounidense de Nueva York, cuando se comprobaron científicamente los resultados positivos que generaba.

En Argentina, se enseña desde 1967 gracias a uno de los pioneros, el Doctor Rolando Benenzon, quien la pudo incluir en la Facultad de Medicina de la UBA y en la Universidad del Salvador (USAL), aunque todavía no tiene total reconocimiento por parte de la legislación del país.

La Asociación Argentina de Musicoterapia (ASAM), junto con la UBA, la USAL, la Asociación de Musicoterapeutas de la República Argentina (AMURA) y la Asociación de Musicoterapeutas de la Ciudad de Buenos Aires (AMDEBA), presentó en octubre de 2006 un proyecto de ley para legalizar la práctica, que ya tiene media sanción en la cámara de diputados de la Nación.

Sin embargo, poco a poco se está haciendo conocer. Desde el último octubre, en San Luis se lleva a cabo el proyecto gratuito “La musicoterapia para los niños y sus familias”, que tiene el objetivo de prevención, protección y promoción de la salud de los chicos.

Además, se realizan proyectos desde la ASAM y se practica en los hospitales “Dr. Ricardo Gutiérrez”, José T. Borda, Ignacio Pirovano, Dr. Pedro Elizalde, entre otros y en clínicas privadas y consultorios particulares.

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