jueves, 14 de abril de 2011

Entrevista: Osvaldo Rubén "Patota" Potente

Con ojos llenos de nostalgia, recuerda esos días en los que lo llamaban “Patota”. Osvaldo Rubén Potente, aunque no ganó campeonatos, fue uno de los grandes jugadores en la historia de Boca Juniors, en donde jugó desde el 71 hasta el 75 y, luego de un paso por Rosario Central, volvió en el 79 para retirarse un año después.
Potente prefiere no comparar el pasado con el presente, “hubo un cambio rotundo”, cuenta. “Por ejemplo, en el juego, me parece que ahora le dan más importancia a lo físico que a lo futbolístico. Es más agresivo, de muchos choques y roces que antes existían pero menos”.
Relata que hay más exigencia por parte de los técnicos, ya que “si en un campeonato corto pierden dos partidos, los echan, entonces el técnico exige que corran más. Antes, el que conducía el equipo era más conductor y más de hacer el juego que otra cosa”.
Se dio cuenta que, desde hace seis o siete años, los jugadores “se agarran, se abrazan, se sacan la camiseta” y el árbitro no lo cobra. “Me sorprende porque lo tienen que enseñar en las inferiores, entonces quiere decir que los jugadores aprenden de chicos que se debe jugar así”, comenta.
Hablando de cambios y contrastes, los contratos de los futbolistas crecieron a pasos agigantados. “El jugador ganaba para comprar su auto y un departamento de tres ambientes y ahora gana para comprarse tres autos y cuatro departamentos por año. Son pocos los jugadores de esa época que hayan quedado bien, tienen que trabajar de otra cosa”.
A veces, ni así alcanza. “Ayer me enteré que AFA le va a dar un subsidio a jugadores del mundial 78´, caso René Houseman, que no tienen un peso. Y han salido campeones del mundo. Ganaban para mantenerse uno o dos años”, relata.
A la hinchada también le llegó el cambio, en los 70` no se hablaba de barrabravas, “simplemente uno jugaba, la gente alentaba, no te exigían nada porque no había relación con ellos. No había violencia, o existía pero no se sabía porque ahora hay tanto periodismo que uno se entera de todo”.
Luego de viajar con la máquina del tiempo que lo llevó a los 70`, vuelve al 2007, y ya nada es igual, los futbolistas hacen publicidades y tienen contratos millonarios, la violencia lo llena todo y el fútbol se convirtió en una empresa que no entiende eso de “sentir la camiseta”.

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